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Tradición de Navidades y fin de año

La cena ceremonial de la mejor noche del año está plagada de ritos, costumbres y tradiciones

Lo hemos visto y deletreado en esta columna: todas las Navidades son diferentes. Siempre hay algo nuevo. Pero también y sin contradicción de por medio, siempre hay tradiciones, huellas, mantras que mantenemos. Esta especie de cábala (entendida como eso, tradición), nos moldea sin duda. Y la repetimos por agrado, placer o de plano, por monotonía. Pero así somos los humanos. La cena ceremonial de la mejor noche del año, la noche mejor, la noche buena o bien, la celebración del año que inicia, estuvo plagada de ritos, costumbres y tradiciones. Todas iguales y todas diferentes a la vez. ¿Cuáles son las tradiciones y costumbres gastronómicas y de oración en su residencia señor lector? Acaso lo fue disfrutar de tamales hechos en su propia familia donde participan todos; luego, ese invento mexicano tan dulce como votivo, los buñuelos y el tradicional ponche.

No pocas familias me han contado, se decantaron por una pierna rellena de carne con frutos secos. El mundo va pasando y girando y otras familias adoptaron como cena prometida en honor al nacimiento de Jesucristo, el lomo de cerdo relleno de manzanas y como entrada, una pasta o bien, la famosa ensalada “Waldorf”, todo ello bañado con el vino de su elección. Y claro, llega su majestad: el pavo relleno, infaltable en cena de navidades o de fin de año. Amén de la acostumbrada comida, ¿qué tradiciones guardan y atesoran en su residencia y familia, señor lector? Muchas familias mexicanas “acuestan” al Niño Dios. Otras, hacen una oración en casa o bien, van a la parroquia más cercana a misa y luego, llegan a cenar animadamente.

Pero, usted no se olvide de lo siguiente: dice la Biblia, ese libro de libros, que hay algo fundamental en nuestra vida: “Honra a tu padre y a tu madre para que vivas largos años en la tierra que el Señor, tu Dios, te va a dar…” (Éxodo 20). Si acaso usted no tiene papá ni mamá como yo, los cuales se unieron a la eternidad hace muchos años, pero los cuales siguen anidando en mi pensamiento y corazón, por siempre hay que hacer una oración por ellos y para ellos y claro, luego se cenó abundantemente. Si usted es asiduo lector de la Biblia, la cual hemos repasado aquí en clave gastronómica, reiteradamente se hace referencia a la comida como centro ceremonial de la unidad familiar y celebración entre nosotros y con Dios y su hijo, Jesucristo.

En Génesis 21, del antiguo Pentateuco, cuando Dios premia a Abraham con un hijo (Isaac), cuenta la palabra que “creció el niño y lo destetaron; ese día Abraham dio un gran banquete….” ¿Lo notó? Todo es ceremonia, rito, fiesta, buena comida y buena bebida; todo es un gran banquete. Y si usted es hombre o mujer de fe, pues créalo, Dios vino al mundo para darnos vida, fast cash loans comida y bebida en abundancia. ¿Cenó usted carne asada?, sin duda, algo muy nuestro. Tal vez usted se decidió por un lomo de cerdo mechado en adobo o de plano, por ese manjar culinario que inventó el alquimista Juan Ramón Cárdenas del mítico restaurante “Don Artemio”, cabrito relleno al horno, atiborrado de arroz frito almendrado con generosos trozos de filete y nuez… ¡Ah, una vianda para sibaritas! Lo más importante señor lector, es que usted haya estado en paz y con los suyos. Buen año, señor lector. Así sea.

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