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Somos una antena humana

Todos los seres humanos podemos recibir un presagio físico acerca de un evento

Cuando mi esposo se despidió para irse de viaje presentí algo malo. Esa noche no pude dormir. En la madrugada me llamaron para avisarme que el avión en el que volaba a Chile se había caído”, me cuenta Lorena. “Era un viernes a mediodía cuando lo percibí dice Sofía, nadie me lo dijo, sólo puedo decir que en el instante sentí que mi hijo de dos años me necesitaba”. “Comíamos tres amigas cuando de pronto aventé la cuchara del postre y me levanté de volada, como si una voz me gritara por dentro: ‘levántate y corre a ver a tu hijo’. En cuanto abrí la puerta vi que Rodrigo se ahogaba con un dulce que se le había atorado en la garganta, mientras su nana platicaba de espaldas con las otras nanas. No te puedo decir cómo, Gaby, pero lo supe y gracias a eso mi hijo se salvó.” “Yo supe que mi mamá tenía cáncer antes de que le hicieran estudios. No sé cómo lo supe”, me cuenta Lourdes de 25 años. Hay tantas historias que narran esos momentos en los que las personas sabemos cosas aun sin entender de qué manera o por qué. Si bien tanto hombres como mujeres tienen presentimientos, hay diferencias fascinantes en la percepción de ambos.

Un presagio físico

La intuición forma parte del paquete de fábrica con el que llegamos al mundo. Sólo que ese paquete es como un cofre de tesoros que muchos de nosotros dejamos cerrado a lo largo de la vida. Todos los seres humanos podemos recibir un presagio físico acerca de un evento. Para comprobar lo anterior, Dean Radin, quien ahora es el director científico del Institute of Noetic Sciences, en California, realizó el primer estudio. Alimentó una computadora con fotos planeadas para tranquilizar, estimular o molestar al participante y las mezcló para que tuvieran un orden aleatorio. Los voluntarios se sentaron frente una pantalla que mostraba las fotos a color de escenas tranquilas, como paisajes o abrazos, o bien, perturbadoras, como autopsias o cuchillos con sangre. Algunas de ellas tenían motivos eróticos cuyo fin era estimular la imaginación.

Conectados a todo tipo de monitores que medían las reacciones fisiológicas, Radin y su equipo grabaron los cambios que se presentaban en la piel, el ritmo cardiaco y la presión sanguínea de los participantes. Descubrieron que registraban variaciones fisiológicas ¡antes de ver las fotos! Es decir, el cuerpo anticipaba de manera inconsciente la imagen y reaccionaba a ella. La segunda prueba la realizó Rollin McCraty, director de investigación en el HeartMath Institute, quien quedó fascinado con el descubrimiento de Radin y buscó ir más a fondo. Él usó el mismo sistema de mostrar fotos de manera aleatoria en una computadora, pero aumentó el monitoreo de los voluntarios con equipos médicos más sofisticados y precisos.

McCraty descubrió que las sensaciones anticipadoras, de cualquier naturaleza, buenas o malas, se percibían en el corazón y en el cerebro, cuyas ondas electromagnéticas se aceleraban o se volvían más lentas antes de ver las fotos. Lo más asombroso es que el corazón recibía la información momentos antes de que el cerebro la registrara. “Esto sugiere que el cuerpo tiene una maquinaria perceptual que le permite escanear e intuir continuamente el futuro; sin embargo, el corazón puede ser la antena más potente.”

Además, el estudio de McCraty demostró diferencias fascinantes entre hombres y mujeres. Las mujeres percibieron las señales segundos antes y con mayor frecuencia que los hombres. Lo que comprueba lo que hemos escuchado por años: las mujeres somos más intuitivas que los hombres y estamos más en contacto con nuestro centro. ¿Tú qué opinas?

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