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El transporte urbano en el Código Postal 25 mil, en año electoral

Al Centro Histórico no hay necesidad de rescatarlo, nomás es no asesinarlo

El recién adquirido conocimiento del llamado grado cero en la escritura de Barthes, entendido como despojarse de subjetividad en aras de un acercamiento a la verdad, pareciera permitirme opinar desde distintas percepciones cuando hablamos de la problemática -o circunstancia- si así lo queremos ver, del Centro Histórico de Saltillo. Porque, ¿Cómo conciliar lo utilitario con lo estético? ¿Cómo abrirle la puerta al progreso sin trastocar el pasado? ¿Cómo alentar una causa sin afectar otras cosas? ¿Qué partido tomar? Cuando por un lado, tu madre obtiene sus ingresos gracias al valor catastral de lo que existe en el centro histórico y tú mismo tienes intereses comerciales en la zona, pero por otro lado, como saltillense entiendes que el concepto de Centro Histórico difícilmente es compatible al significado de centro comercial, en la acepción de la realidad del primer cuadro de Saltillo: un área mercantil más que gastronómica; un espacio de proveeduría de bienes de primera necesidad, más que de vida nocturna; un destino para la ciudadanía, más que para los turistas.

Esa es la realidad. Al Centro Histórico no hay necesidad de rescatarlo, nomás es no asesinarlo. Contrario a la creencia de muchos, según encuestas realizadas desde instancias gubernamentales, la mayoría de quienes acceden al código postal 25 mil en el transporte público, no lo utilizan como el simple distribuidor de rutas urbanas que algunos han sugerido, el más alto porcentaje de quienes arriban a esa parte de la ciudad, lo hacen porque es un destino; es decir, van al centro por una causa especifica de necesidad por lo que ahí encuentran, no porque el autobús cruce accidentalmente por ahí. Y hoy es fecha que el Centro Histórico de Saltillo agoniza. Y siendo sinceros: tú, que lees la edición de 360 en Vanguardia, ¿cuántas veces has visitado el centro en los últimos 12 meses?, entonces, ¿porqué tomar decisiones en base a un mercado potencial que nunca va a regresar al centro ante la atractiva oferta de los desarrollos comerciales y gastronómicos del norte y orillas de la ciudad?

 En aras de una estética y supuesta funcionalidad que no utilizan ni disfrutan las clases sociales altas ni quienes toman decisiones encaramados en pedestal o ladrillo, el estrangulamiento del centro ha obligado a las clases sociales bajas a buscar proveeduría en las orillas de la ciudad, a precios más altos y con menor variedad. No es políticamente correcto decirlo así, en grado cero, pero es una realidad. En este año electoral y ante una baraja de candidaturas a la alcaldía que trae de todo, ¿Veremos una propuesta concisa, prudente y viable para el sostenimiento del Centro Histórico-Comercial de Saltillo? ¿Algún candidato le entrará a un asunto que las cúpulas rehúyen y la clase trabajadora sufre? ¿Alguien tendrá los arrestos para regresar las rutas de transporte urbano al Código Postal 25 mil? O, de entre toda la baraja, ¿le darán la estocada final al último reducto de un Saltillo que parece desdibujarse ante la incapacidad de conciliar estética y utilidad?  cesarelizondov@gmail.com

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