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Aceptar a papá para tomar la vida

“El único amor perfecto en este mundo es aquel del padre por

su hijo.” Enzo Ferrari.

 

Los hijos creemos que todos nuestros pensamientos son justos, hasta que nos convertimos en padres y reconocemos lo difícil que es el ser papá. Jean- Jacques Rousseau decía que “Un buen padre vale por cien maestros.” Y es que es importante estar en paz con papá porque de ahí viene la vida. Todo lo que hayamos recibido de un padre, bueno o malo, nos marca para toda la vida. Somos parte de nuestros padres, de su tejido físico, intelectual, humano y espiritual. Adoptamos gestos y heredamos habilidades, sensibilidades y creencias inconscientes. Es lógico que también seamos cómo ellos, porque venimos de ellos. En ocasiones solemos rechazar o criticar algo que no va con nuestras propias creencias, pero hay que comprender conscientemente, que también tenemos algo de eso. Tomar y aceptar a papá, implica también dejar de exigir algo que no tienen ni pueden darnos. No podemos justificarlos, pero tampoco juzgar lo que en su propia historia los ha definido. No comprenderíamos las vivencias dolorosas y carencias que también experimentaron en su infancia. Al juzgar nos quedamos en el rencor y en la expectativa, y alejamos toda paz y abundancia.

Papá y mamá hacen todo con la creencia de qué es lo mejor para ti, y de acuerdo a su nivel de conciencia. Y si acaso en tu historia personal tu relación con tu padre te ha causado mucho dolor, recuerda que tu padre, aportó su parte para que tu hoy estés vivo. Referente a la ausencia, Luz Rodríguez decía “Nada puede llenar jamás el dolor y la impotencia de la ausencia de un padre. Pero cuando se logra comprender que él está dentro de nosotros porque nos dio la vida, entonces la tristeza se transforma en profundo respeto y reverencia.”

Al aceptar y tomar a papá, recibes de él la fuerza para lograr lo que quieres; la seguridad para triunfar; la confianza de tus capacidades y habilidades, y la madurez para tener una relación de pareja saludable. Aceptar a papá es aceptar que todo lo que está en papá está en ti.

¿Cuántas veces le has agradecido a tu Padre? ¿Ha sido suficiente? ¿Cómo es hoy tu relación con él? Tu como adulto responsable que quiere mejorar, tienes la conciencia para elegir qué repetir y que no repetir, mejorando tu vida.

Conéctate y agradécele a tu papá de corazón, aunque él no esté presente físicamente o cerca de ti, hazlo. Recuerda que a través del amor, la compasión y el agradecimiento, se logran cosas maravillosas. Te comparto un ejercicio de Myriam Mayoral, terapeuta, para aceptar a papá y estar en paz con él.

 

Cierra tus ojos, mantén tus pies bien puestos en el piso. Inhala y exhala e intenta concentrarte en una imagen de tu papá frente a ti.

Enfócate lo mas que puedas en esta imagen. No importa la edad en la que lo veas a él o la edad que tú tengas. Vas a decirle:

“Desde tu corazón Papá, te tomo tal y como eres.

Tu eres mi Padre y te tomo como mi padre.

Eres el único y el verdadero.

Si tu eres mi padre yo soy como tu, y todo lo que estaba en ti, también está en mi, y estoy de acuerdo con que así sea.

Tomo todo lo bueno que me diste papá. Es suficiente y me basta. El resto, lo hago por mi misma/mismo. Querido papá, he recibido de ti la vida, la tomo y la respeto. Hagas lo que hagas y estés donde estés, yo me quedo en la vida, me arraigo en la vida, y con lo que he recibido de ti, hago algo muy bueno. Gracias.” Inhala y exhala, respira profundo. Y en cuanto estés listo abres tus ojos.

Hazlo cuántas veces te sea necesario.

 

Cierra los ojos y siente ese agradecimiento, acomoda a tu papá en tu vida. Al honrar a nuestro padre, nos reconciliamos con nuestra parte masculina y honramos la vida desde lo más profundo. Honrar a nuestros padres es el mayor regalo que podemos darle a nuestros hijos, nuestros nietos y las generaciones que están por venir. Tomamos nuestro lugar cómo hijos y nos postramos desde el agradecimiento. Dónde hay agradecimiento y se toma la vida, se abren las puertas del éxito y se logra tener paz en el corazón.

Para ti que Dios te ha concedido el don de la paternidad… ¡Felicidades! Gracias por llenarnos de fuerza con su masculinidad, lucha, esfuerzo, dedicación, tenacidad y amor.

Gracias Papá, Jorge César, gracias por tu entrega a nosotros y por tu búsqueda de darnos lo mejor, el mejor ejemplo, el mejor legado, gracias por tanto.

Gracias Pach, por ser un papá divertido, cariñoso y buscar darles lo mejor y el mejor ejemplo a nuestros hijos.

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