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Armando Fuentes Aguirre “Catón” cumple 80 años de edad

Hoy, Armando Fuentes Aguirre “Catón” cumple 80 años de edad. Un hombre de logros y libros, de amor y familia. Lo visitamos para preguntarle el sueño que aún busca cumplir así como para saber sus miedos y preocupaciones. Acompáñanos a redescubrir a un hombre, que definió a Saltillo, ‘como otra cosa’.

Texto: Arian Ojili/Fotos: Luis Castrejón/Video: Jordi Sifuentes

Un hombre de palabras y amor. Armando Fuentes Aguirre, mejor conocido como “Catón”, trae tatuado en el corazón la palabra: Saltillo. En la memoria el amor, y en el quehacer diario una misión: ser feliz.
El cronista habló con 360. sobre esta misión; los proyectos futuros y esos amores que son: sus hijos, nietos y por supuesto, su esposa.

¿Cómo se siente Catón a sus 80 años de edad?
La primera palabra que viene a mi, es gratitud. Estoy inmensamente agradecido con Dios. Soy un creyente y pienso que de Él recibí la vida, por intermedio amoroso de mis padres y estos años que he vivido no se sí los he vivido bien, en pleno sentido del vivir. Sí sé, que los he disfrutado enormemente, porque he estado rodeado de amor, de mis padres, de mis hermanos y desde luego de mi esposa. El premio de la vida: mis hijos, y el premio mayor: los nietos.”. 

“Mi vida. Toda, ha transcurrido en un ámbito amoroso, me considero un hombre feliz, que ha conseguido aprender que la mayor seguridad de la vida es la de ser feliz y dar felicidad a los demás”.

Estando en la Universidad de Indiana, Armando Fuentes Aguirre, se encontró a una artesana de 90 años, que en cuestión de segundos, realizaba un perfil, que recorta de una cartulina negra. Esto en el año de 1967.

Entre cuadros, flores, retratos familiares y figurillas de plomo; Catón, nos contó: en qué consiste la vida, mientras miraba a su esposa con cariño.
“Todo aquello que en la vida se hace sin amor, es estéril, infecundo. La obligación primera que tenemos es la de amar, como un reflejo, siquiera sea imperfecto a la manera de un espejo empañado, como un reflejo del amor de Dios, que hemos de proyectar en nuestra vida, para iluminar la de nuestro prójimo. Venimos a este mundo a hacer felices a otros, a hacer el bien y a no causar el daño a nadie. En eso consiste la vida, en vivir y vivir plenamente”.

¿Sigue soñando Armando Fuentes Aguirre?
“Soy un hombre de poco dormir, pero de mucho soñar, todavía a esta edad, sigo haciendo castillos en el aire. Pero tengo la gran fortuna de contar con alguien que le pone cimiento a eso que construyo. Y esa persona es mi esposa, que tiene, como toda mujer, un sentido de la realidad, del cual a veces los hombres carecemos, ella da cuerpo a mis sueños, los concreta, los hace realidad. Primero, con su gran sentido práctico; pero, luego con su inmenso amor, a mi persona, a lo que yo emprendo. Ella es mi compañera amorosa.
Y sí, sigo teniendo sueños, los sigo realizando. Escribir el siguiente libro, dar la siguiente conferencia, hacer el siguiente viaje, gozar el siguiente rato de amistad con mis amigos. Y de todos esos pequeños sueños está construido ese gran sueño, al que llamamos vida; y yo sigo soñando a Dios gracias, ese sueño”.

“Y aunque ya no me quedan las chaquetas que usaba cuando tenía 20 años, todavía me quedan los sueños y las esperanzas que a los 20 años tenía, y los sigo llevando conmigo, y me quedan bien, están a mi medida todavía”.

‘Saltillo es otra cosa’ y Catón es su cronista

“Para mi, sigue siendo Saltillo, la misma ciudad amada que fue desde que yo era niño. Obviamente, tanto ella como yo, hemos crecido y no somos los mismos que éramos hace 80 años, eso por de sobra hay que decirlo, pero esta ciudad, la nuestra, se las ha arreglado para cambiar, y al mismo tiempo seguir siendo fiel así misma. Y creo que lo mismo puedo decir de mi persona, he cambiado en todos los sentidos, pero sigo siendo el mismo niño que ayer fui, el mismo joven de hace años. Y aunque ya no me quedan las chaquetas que usaba cuando tenía 20 años, todavía me quedan los sueños y las esperanzas que a los 20 años tenía, y los sigo llevando conmigo, y me quedan bien, están a mi medida todavía”.

La ilusión y la sorpresa son muy importantes y no deberían perderse con el paso de los años, eso lo tiene muy claro “Catón”. En especial la sorpresa, o asombro, porque nos permite aprender y adaptarnos al medio en que vivimos.
“Puede uno cambiar de figura con los años, no podemos evitarlo, no somos los mismos que éramos hace 10 o 15, u 80 años, pero siempre debemos conservar algo de cuando éramos niños. El que pierde ese asombro de niño, el que no se maravilla con sorpresa infantil, ante los acontecimientos del mundo y acontecimientos de su prójimo, entonces ya empezó a envejecer, se envejece con el alma, más que con el cuerpo. Esa senectud del espíritu es más peligrosa que la vejez del cuerpo”.

¿Cuánto quiere vivir Catón, sueña con la eternidad?
“Los que Dios quiera, estoy en sus manos, y él determinará cuánto tiempo más me dejará en este vida, antes de llevarme a otra, porque yo creo firmemente que muerte y vida, se implican recíprocamente.
Con la vida, viene la muerte. Empezamos a morir desde que nacemos, pero con la muerte, estoy seguro que viene otra vida, no se cuál sea. Pienso que la muerte será un nuevo nacimiento.
Hombres malos nos han inspirado el miedo a la muerte, pero no deberías sentir miedo a morir. Quizá está vida es la preparación para otra, más plena y más completa”.

¿A qué le teme Catón?
“A no amar lo suficiente, a no entregarse con suficiente amor. A no estar a la
altura de aquello en lo que cree. Ese es mi temor, ninguno otro”.

 

 

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