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Deshojando sueños, deshojando margaritas

La salida de Margarita Zavala es reflejo de la situación laboral de muchas mujeres

 La escena se repite una y otra vez en todos los rincones de México. Llega un momento en que las mujeres se ven forzadas a tomar la decisión de salir del ambiente laboral o continuar en condiciones nada equitativas. Sea por que el sueldo es menor, porque los recursos asignados son más limitados, porque la presión es mayor o porque hay que cumplir con una doble jornada (la laboral y luego, la de la casa), las mujeres hacemos un esfuerzo más grande por prosperar en el trabajo.

Desde luego, muchas veces estar conscientes de que la carrera es cuesta arriba nos hace tirar con mayor fuerza, volvernos más recias y simplemente perseverar. Así, algunas mujeres alcanzan puestos gerenciales, o ejercen su profesión de manera independiente o hasta ponen un negocio. Las menos son las que se escalan a puestos directivos. Ahí, el panorama cambia radicalmente. Las mujeres que se logran colar hasta la cima hacen todo tipo de sacrificios. Mientras que los hombres pueden ser empresarios y papás, o ingenieros y papás… para las mujeres la ecuación es más complicada: las mujer es mamá y esposa, e hija y hermana, ah y aparte, también es profesionista.

El varón puede entregarse al cien por ciento a su trabajo y no va a haber quién pestañé porque descuidó a su familia. En cambio, a la mujer, no se le perdona que algo, cualquier cosa, falle en su casa por estar trabajando. Nos damos cuenta de lo anterior por comentarios perniciosos en los que, si una mujer triunfa, desacreditamos su logro buscando cualquier detalle que sea menos que perfecto en su vida. Por ejemplo: “Pues sí, le va muy bien, pero la pobrecita sigue soltera…”, o “Sí, se ganó el premio pero lástima que no ha podido tener hijos”, o “Pues, tiene mucho éxito en su trabajo pero si supiera que su marido la engaña…” La lista se vuelve interminable. La salida de Margarita de la contienda por la silla grande de México es un patrón que se repite desde el nivel más elemental hasta el más importante del país. Margarita, como muchas mujeres, se atrevió a soñar pero hasta ahí llegó. Vale la pena reflexionar qué nos falta, qué golpes tenemos que esquivar, qué comentarios dejar ir y qué hacer para compensar la desigualdad.

Twitter: @claravillarreal

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