Bájale a la calentura!
Se pronostica un verano muy caluroso en Saltillo y el resto de Coahuila; hidratarse y cuidar la piel de los rayos UVB son dos claves para mantenerte saludable
Se pronostica un verano “ardiente” este año para los estados del norte del país y Coahuila no se salvará de esta intensa ola de calor. ¿Qué cuidados debes tomar en cuentan para evitar dañar tu salud en esta época de altas temperaturas?
Mantener una hidratación adecuada, así como cuidar la piel de los rayos del sol, son dos formas básicas de proteger tu organismo de las temperaturas extremas.
Primero, la hidratación
La deshidratación es la falta de líquidos y de sales minerales en el cuerpo. Puede ser leve, moderada o grave, y es tan peligrosa que puede resultar mortal en casos extremos.
¿Cómo saber si estás deshidratado? La doctora Olga Martínez Pachicano explica que hay síntomas comunes para detectar el grado de deshidratación de tu organismo.
“No todas las personas tienen una cultura de la hidratación, de hecho, pocas toman los dos litros o los ocho vasos de agua recomendados. Cuando entra el verano y comienza a aumentar la temperatura, es común la deshidratación leve. La puedes percibir porque se presenta resequedad en boca y piel, algunas veces comienza a doler la cabeza, hay náusea y fatiga física o mental”.
Cuando la deshidratación es leve, se puede remediar con la reposición de los líquidos que el cuerpo necesita. Sin embargo, no debes esperar hasta tener sed para beber el líquido vital.
“Muchas personas se quejan de que si toman mucha agua, se la pasan con necesidad de orinar”, dice la especialista, “es natural, no deben asustarse, además el organismo poco a poco se va adaptando a esta cantidad necesaria de líquido, los riñones comienzan a trabajar mejor, por lo que con el tiempo se logrará un mayor control”.
De hecho, añade, es peligroso que la orina tenga un color intenso, y puede ser, en una primera determinación, falta de líquido en el organismo.
“La orina, mientras más clara, mejor. Si el color es de un dorado más intenso o si está más concentrada, nos puede hablar de un caso de deshidratación. Claro que en estos casos, también es necesario checar con su médico”.
Cuando se requieren mayores cuidados para evitar la deshidratación, señala, es en los casos donde se presentan enfermedades gastrointestinales; se sufre de diabetes no diagnosticada, o se practica deporte de forma excesiva.
“Todas las infecciones intestinales requieren de un cuidado absoluto de la hidratación de la persona. Cualquier enfermedad diarreica o que cause vómito, debe atenderse de inmediato en esta época de calor; en estos casos no sólo se debe tomar agua, sino también algún suero oral”, indica. “En el caso de la diabetes, uno de los síntomas es la necesidad constante de orinar. De ser el caso, lo mejor es descartar cualquier posibilidad con un diagnóstico oportuno, así que lo más recomendable es que acudan con su médico”.
Los deportistas deben protegerse el doble de la deshidratación. “De hecho, se recomienda disminuir las rutinas de ejercicio en épocas de calor intenso, ya que la sudoración es otra de las causas más comunes de la deshidratación. Si se ejercita mucho y se bebe poco líquido, hay un peligro evidente”.
La doctora añade que uno de los beneficios de tomar suficiente agua, es la eliminación natural de las toxinas del organismo, lo que te permitirá sentirte más fuerte, contento y saludable.
Segundo, cuida la piel
El tema del cuidado de la piel, por un lado, va muy ligado al de la hidratación. El consumo necesario de líquidos ayuda a mantener la piel bien hidratada y bella. Limitar los líquidos en el organismo provoca que la piel se reseque y luzca demacrada.
Además de la hidratación continua, hay otro cuidado importante para el cuerpo en esta época de calor intenso. Se trata de la protección que debes darle a tu piel para resguardarla del sol.
Aunque el cuerpo necesita el contacto con el sol (porque de ahí se obtiene la vitamina D), éste debe ser muy limitado. La exposición prolongada a los rayos ultravioleta puede ser muy peligrosa.
“La exposición al sol en exceso o de forma crónica puede tener unos efectos nocivos para la piel. Estos efectos pueden ser inmediatos, como la quemadura solar; o de aparición mucho más tardía, como el envejecimiento, las lesiones previas a ser malignas y el cáncer de piel”, explica en su sitio de internet Clinicaserrano.com el doctor Gabriel Serrano.
Los estudios en dermatología han comprobado que mucho del envejecimiento prematuro de la piel se relaciona con la exposición prolongada al sol. La piel envejecida, explica Serrano, puede presentar varios tipos de lesiones.
Las manchas seniles, indica, son las parduzcas que aparecen en rostro, escote, manos y brazos. “Aparecen por el aumento en el número de células que fabrican el pigmento de la piel, la melanina, pero no son malignas”.
Sin embargo, menciona otras manchas, de color más rojizo y ligeramente escamosas, que pueden ser malignas y provocar cáncer en la piel. Este tipo de manchas, dice en su sitio web, cada vez se vuelve más común debido a los hábitos de mayor exposición al sol de la población, y de la calidad de los rayos solares.
“Ciertamente, la reducción de la capa de ozono puede acentuar el problema del cáncer de piel. Se estima que una disminución de un 1 por ciento en la capa de ozono conlleva un incremento de un 2 por ciento en la transmisión de la cantidad de rayos UVB, que son los que se han asociado con el desarrollo de quemaduras y cáncer”.
Los dermatólogos recomiendan disminuir al mínimo las horas de exposición directa al sol, así como utilizar siempre un protector o bloqueador solar.
“La radiación ultravioleta B se encuentra principalmente al mediodía y por ello se aconseja protección frente al sol entre las 10 y las 14 horas, o de 11 a 15 horas con los cambios de hora. La mayor cantidad de rayos UVB ocurre a mitad del verano”, indica Serrano.
El especialista señala que debido a las partículas atmosféricas, también los días nublados se presentan cantidades importantes de rayos UVB, por lo que no debes confiarte.
“Debe tenerse en cuenta que los ultravioletas no son ni fríos ni calientes. Los días de 20 grados centígrados pueden asociarse con tanta exposición solar como los días de 35 grados centígrados. Con independencia de la temperatura diaria, hay un aumento de los ultravioleta B al mediodía”.
Serrano explica que el factor de protección solar (SPF) es el “ratio de la dosis de UV requerida para producir quemadura con el filtro solar en la piel, con relación a la dosis que se requiere para producir el mismo grado de quemadura sin filtro sobre la piel.
“Por ejemplo, si normalmente se requieren 10 minutos para quemarse, un filtro solar con factor de protección 15 permitirá que usted pueda estar al sol 15 x 10 minutos antes de que se queme. Los filtros solares deben reaplicarse con frecuencia porque la sudoración o el baño los eliminan. Un SPF de 15 es suficiente para protegernos del sol”, asegura.
Los filtros solares deben aplicarse 30 minutos antes de la exposición al sol para que los ingredientes se depositen en la capa más externa de la piel y consigan su acción protectora.
Tabla
Cuídate del calor y del sol
-Toma de seis a ocho vasos de agua diariamente… ¡durante todo el año!
-Si te cuesta beber agua, opta por las aguas de fruta naturales (con muy poca azúcar), tés o infusiones.
-Aumenta tu consumo de líquidos si practicas ejercicio diariamente. Además, evita ejercitarte en las horas de mayor calor.
-Evita las bebidas gaseosas o con demasiada azúcar (como jugos o refrescos).
-Disminuye al máximo tu ingesta de alcohol durante la época de calor. El alcohol aumenta la temperatura corporal y riesgo de deshidratación.
-Evita la exposición innecesaria al sol entre las 10:00 y las 15:00 horas.
-Bloquea los efectos de la luz solar con ropa, sombreros y gafas.
-Utiliza filtros solares.
-No tomes baños de sol ni utilices las lámparas artificiales.
Por: Laura Luz Morales

