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Mamás incompletas

Se quedaron con los brazos vacíos y el corazón lleno de un amor desbordante, intenso y profundo que jamás será dado

Para aquellas personas que ni me entienden ni se entienden ellas mismas pero con quienes comparto algo muy profundo.

Esas mamás que se levantan todos los días incompletas con una sonrisa para sus otros hijos sabiendo que resistirán no dejar en la escuela a la tribu completa.

Esas que pasaron el 10 de mayo valorando a los hijos en vida pero deseando profundamente que estuviera el ausente .

Esas mamás incompletas que lloraron en silencio porque los días especiales son especialmente difíciles para ellas.

Esas mamás incompletas para las cuales ninguna foto familiar volverá a ser familiar del todo, porque para ellas siempre faltara un miembro muy especial en la familia.

Esas mamás incompletas que no podrán dejar de pensar cómo se vería su hijo al ver en Facebook el retrato de otra mamá con un hijo de su edad.

Esas mamás que se descompletaron en el momento que la vida las obligó a presenciar lo que nunca nadie quiere para sus hijos.

Esas mamás incompletas que verdaderamente comprenden el famoso dicho de que “los hijos son prestados” y que por dentro dicen “porque al mío no me lo prestaron tantito más”.

Esas mamás incompletas que lloraron en el festival de su otra hija, no por que bailo hermoso, si no por la personita que nunca más podrá bailar.

Esas mamás que en las bodas lloran y no pueden evitar pensar que con ese hijo o hija nunca pasaran por el altar.

Esas mamás que aunque siempre incompletas estarán cada detalle podrán valorar.

Esas mamás que viven un camino tan solitario al tratar de ser normales cuando nada de lo que les ha pasado ha sido normal.

Esas mamás de mi club, ese al que nadie desea pertenecer… ese lleno de baches pero que nos permiten valorar una autopista, ese al que todas le tienen miedo pero que una vez adentro te enseña a no temerle nada, ni si quiera a lo que te obligo a ser parte de ese club porque ¿quien tendría miedo de estar nuevamente con su hijo? Eso sí, ¡como se disfruta la vida ahora! Esa comida caliente, esos viajes que te permiten valorar la oportunidad de estar aquí y de disfrutarlos, ese abrazo del otro hijo, la risa con el marido, esos lloriqueos en la madrugada…

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