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Mi querido México Compasivo y solidario

“El amor de Dios es la compasión puesta en acción.” Daniel Ost

 Mi querido México,

Hoy tu y yo hemos puesto el corazón a trabajar.

Hemos hecho el verbo amar una acción consciente y desinteresada.

Hemos demostrado que la esencia del amor y la compasión, es ponernos en la piel de los demás.

Hemos sufrido contigo, tú que sientes que se te desgarra el alma, me duele tu dolor.

Estamos contigo a través de la oración, buscando sostenerte ante tanta herida que flagela.

Estamos contigo de la mano del rescatista que no come, no duerme, no descansa, buscando encontrarte.

Estamos contigo de la mano de quién busca hacerte llegar recursos, comida o algún medio que pueda servir poco o mucho para levantarte.

Estamos contigo reuniendo esfuerzos para poderte dar algo de nosotros que te haga sentir un poco de calor y acompañamiento.

Mi México, hay preguntas que solo entendemos de la mano de Dios y algunas que nunca llegamos a entender, pero hoy quiero recordarte que caminamos juntos, que cada uno de los que somos parte de ti, queremos vibrar en el amor y en la solidaridad y acompañarte a ti que es difícil hoy ponerte de pie.

Te quiero México, y estoy orgullosa de los valores que vivimos.

Los valores de quienes en mayoría buscamos el dar.

Porque somos más los que no pasamos inadvertidos ante este dolor y nos duele tu sufrimiento;

Porque somos más los que sentimos contigo cuando sufres;

Porque somos más los que buscamos quitarnos algo de nosotros mismos para compartirlo;

Porque hemos demostrado que cuando los problemas nos acorralan, abrimos el corazón y las manos.

Gracias México, por recordarnos que nuestro propósito principal en esta vida es dar de nosotros en tiempo, dinero, recursos, acciones, oraciones, e intenciones.

Mi México, tan compasivo y solidario, quiero tatuar en mi la compasión que hoy vivimos, para seguirla viviendo todos los días, para seguir siendo parte de que nuestro país siga de pie, mirando y amando al prójimo.

Me levanto contigo mi México herido, y quiero ayudar a levantarte a ti que hoy me necesitas. Somos tú México, no estás solo, somos cada uno de los ciudadanos que te acompañamos en este proceso de dolor, que a todos nos arranca el alma, estemos lejos o cerca físicamente.

Gracias México por demostrarnos con hechos que la felicidad propia se encuentra buscando darle calor al otro, acompañando al otro a ponerse de pie cuando siente que no puede hacerlo. En esa acción, en esa solidaridad y en ese amor, es donde encontramos a Dios y el verdadero sentido de nuestra existencia.

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