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Un mundo sin palabras

Hoy el poder se concentra en la promesa de un mundo mejor y de una vida más plena

De pie sobre la pirámide de Chichén Itzá, mi familia y yo escuchábamos al guía narrar la historia de la gran civilización y los amplios conocimientos de los mayas. ¿Cómo es posible que con los recursos de los que disponían hace 2000 años ya conocieran el calendario solar? El cual incluso era más preciso que el que utilizamos hoy. Sabían sobre el movimiento de los astros, los planetas y la periodicidad de los eclipses. Si bien eran grandes matemáticos y astrónomos, su grandeza también se debe a la habilidad de observar y penetrar ese mundo sin palabras, en donde la ciencia encuentra sus limitaciones y en el que se descubren otro tipo de respuestas.

El conocimiento hoy en día ya no es poder, pues está al alcance de todos. Hoy el poder se concentra en la promesa de un mundo mejor y de una vida más plena: la conexión con eso que nos da autenticidad, creatividad, humor, belleza, aceptación, empatía y significado: el mundo de las no palabras. Y quien lo dirige es el corazón. Sin embargo, en el mundo racional de la actualidad, estamos condicionados a creer que podemos comprender las cosas al estudiarlas y no es así. Por ejemplo, ¿has tratado de aprender a nadar en el mar con las instrucciones de un libro? Se requiere entrar en las olas, sentir cómo te revuelcan, la temperatura y la agradable sensación del agua que te envuelve. Ese aprendizaje pertenece al mundo sin palabras.

Eso es lo que necesitamos desarrollar más. Afinar los sentidos para navegar dentro de una conciencia que va más allá del vocabulario, regresar a ese lugar que es nuestro estado natural, nuestra sabiduría interior y confiar en ella; no sólo para beneficiarnos en el mundo exterior sino, y más que nada, en el interior. De acuerdo con los expertos, la región verbal en el cerebro procesa cerca de 40 bits de información por segundo; en cambio, la no verbal procesa unos 11 millones de bits de información por segundo. Es decir,cuando enfocas tu atención en el mundo de las no palabras, tienes mayor acceso a la creatividad y a la intuición. Para tener acceso al mundo sin palabras, tenemos que desaprender lo que nos enseñaron sobre lo que significa ser inteligente. ¿Cuántas veces las palabras cubren los mensajes que nuestro cuerpo, nuestra intuición y nuestro corazón susurran? El lenguaje, si bien es lo que nos distingue de especies inferiores, también nos ha limitado a explorar más allá del mero significado de las palabras.

Por ejemplo, en este preciso momento, ¿cómo te sientes? ¿Qué sensaciones físicas tienes? ¿Cómo son tus emociones? ¿Cuando estás con determinada persona, cuál es tu estado de ánimo, cuál es su energía y cuál es la tuya? Para llegar al mundo sin palabras usa lo que todas las tradiciones místicas y religiosas nos han expresado durante siglos: la respiración. Respira. La respiración profunda es un acto poderoso, es la piedra angular de la longevidad y la iluminación. Sólo una larga exhalación transforma tu cuerpo por completo: cambia tu cerebro, tu balance hormonal y tu intuición.

* Relaja tu cerebro

Al hacerlo también tu cuerpo se relaja y produce una serie de hormonas de bienestar que reparan tu organismo.

*Trata de sentir la energía de vida que corre dentro de tu cuerpo

Siente el flujo de sangre por las manos, el latir de tu corazón o cómo el aire llena poco a poco tus pulmones y cómo sale de ellos. Cuando llegues a ese lugar de paz a voluntad, te convertirás en una persona más perceptiva de las sensaciones sutiles que te informan de lo que sucede a tu alrededor: el mundo sin palabras.

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