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El perfil del gandalla

Todos, en cierto momento, lo hemos sido

En un extremo se encuentra una persona absolutamente egoísta y en el otro una que es moralmente responsable. Todos nos movemos más o menos por el centro, entre “tratar” de cumplir las reglas y sacar provecho. Los latinos somos especialmente gandallas. Tanto así, que dichos como “el que agandalla no batalla” o “el que no transa no avanza” son muy populares. Y es que la cultura gandalla ha prosperado porque no hay reglas que sancionen los comportamientos excesivamente egoístas que no se detienen a pensar ni un segundo en los demás. Así, vemos que raras veces pasa algo si alguien bloquea la toma de agua de los bomberos con su coche, o si deja el vehículo “nada más 5 minutos” en un espacio para personas con discapacidad.

Eso por hablar del ciudadano común. Ahora, si nos vamos a nivel de los políticos, aprovechando las epocas de campaña, pues vemos que no nada más no hay sanciones sino que tristemente el comportamiento gandallesco se ve recompensado: el que roba más, se vuelve rico más rápido y presume su riqueza; el que miente más, gana votos en las elecciones y se muestra popular; el que es más corrupto, se sale con la suya sin el menor empacho. Pero los políticos no salieron de la nada, vienen de la sociedad. Entonces, vale la pena reflexionar qué tan gandallas somos y cómo podríamos ser más moralmente responsables. Creo que tenemos al menos tres opciones: fortalecer nuestra voluntad, identificarnos como parte de una comunidad y asumir la responsabilidad de nuestros actos.

Fortalecer nuestra voluntad. Todos conocemos las reglas y es cierto que en ocasiones se antoja romperlas pero, cuanto más nos esforcemos por cumplir no nada más por rigidez sino porque estamos verdaderamente convencidos de que es lo que se debe hacer, nuestra voluntad se hará más fuerte. Identificarnos como parte de una comunidad. Cada vez vivimos en una ciudad más complicada, con más gente y todos tienen prisa, necesidades y altibajos emocionales. En el momento que reconozcamos que nuestras acciones tienen un peso y generan una respuesta en nuestra comunidad, empezaremos a actuar con mayor responsabilidad y menos gandallismo. Asumir la responsabilidad de nuestros actos. En ocasiones es imposible seguir una regla, o lo intentamos pero fracasamos. En ese caso, no se vale sacarle la vuelta sino asumir el error con todas sus consecuencias. No es tan difícil; solo se trata de hacer un análisis personal y de decidir si estamos dispuestos a modificar nuestro comportamiento, para generar un cambio positivo en nuestra sociedad. #NoMásGandallas

Twitter: @claravillarreal

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