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Tu México

Una nación que no teme los retos, que no se amedrenta ante los problemas y no se hunde por más fuertes que se presenten las crisis

Según la revista Forbes, ser corrupto le cuesta a México 1,000,000 millones de dólares al año. Así, con todos esos ceros. Y si se tiene en cuenta que, según la OCDE, México está entre los países más corruptos del mundo, este panorama no parece que vaya a desaparecer pronto… Cualquiera andaría cabizbajo todo el día al leer estos datos acerca de su país. Pero a veces los mexicanos reaccionamos como pelota: mientras más fuerte nos botan, más alto subimos. Ya que, a pesar de ésta y muchas otras noticias negativas, siempre nos sentimos orgullosos de formar parte de esta maravillosa nación, capaz de empresas nobles y de conquistas generosas. Recuerdo, por escoger un ejemplo, la vez que el presidente Miguel Alemán inauguró las vías del tren que unirían Baja California con el resto del país. En esa ocasión el mandatario no quiso cortar el típico listón inaugural con unas tijeras; se le hizo demasiado poco para todo el trabajo que había conllevado esta infraestructura.

Él deseaba simbolizar, de algún modo, que el esfuerzo realizado había sido grande y fuerte y que cada uno de los que habían participado en él formaba parte integrante de toda la obra. Por ello, en su lugar, quiso cortar una cadena de hierro con un soplete. Y lo hizo acompañado de lágrimas de los ojos de muchos compatriotas ahí presentes. A mí, esta imagen me encanta: México, una cadena fuerte, unida por valores, unida por los ideales de una patria que sea grande y fiel a sí misma. México, un país lleno de oportunidades, que no se mide cuando se trata de transmitir amor, calor y acogida. México, una nación que no teme los retos, que no se amedrenta ante los problemas y no se hunde por más fuertes que se presenten las crisis. México, un pueblo de mexicanos. Y aquí quiero sacar a colación lo que hemos vivido estos días a raíz del terremoto ocurrido en la Ciudad de México y algunos estados aledaños.

Este hecho ha sacado lo mejor de nuestro país: solidaridad, manos que se unen por el otro, rodillas que se desgastan en medio de las plegarias elevadas por los afectados, miles de toneladas de ayuda que han surcado nuestra geografía para concentrarse en esa herida que tanto nos duele. He sonreído en medio de mis lágrimas. Y, como telón de fondo, se me vino a la mente «Hoy hace un buen día», una canción de Fernando Delgadillo. En ella, el artista mexicano toca la fibra de una realidad que, por lo menos para mí, ha sido objeto de meditación en estos últimos días. Una de las primeras estrofas de la canción dice así: Hoy hace un buen día para hablar de los que están aquí, trazando a diario el bienestar de todo aquel que vendrá.

Y sí: hoy hace un buen día para hablar de estos hombres y mujeres, de esos que están reconstruyendo los cimientos de nuestra nación. Cada uno de ellos llevó adelante una historia muy personal: situaciones vividas muy diversas, logros inexplicables, entusiasmo contagioso, ímpetu en la entrega. Y ahora viene la pregunta: ¿y tú, querido lector? Ojalá que también de nosotros se pueda decir, como en la canción: ¡Grandes fueron los viajeros que cruzaron por aquí!. Porque tú, yo, cada uno de nosotros levanta la mirada y las manos para construir una vida digna, profundamente enraizada en lo que vale la pena. Todos queremos un México mejor. Deseamos dejar un país distinto a las próximas generaciones. ¡Y lo haremos! Pero no sin que cada mexicano sea el protagonista, que tú lo seas. Ojalá que al verte, después de que dejes esta tierra, muchos puedan cantar de ti: “¡En verdad que fueron grandes los viajeros que cruzaron por aquí!”. Y así construiremos ese México que todos soñamos… ¡tu México, querido viajero!

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