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¿Ya se cansaron?

Bastante mérito es levantarse un domingo y trasladarse en la caótica Ciudad de México para correr 3, 5, 10, 15 o 20 kilómetros mientras la mayoría de los mortales seguimos dormidos

¿ Te acuerdas de Roberto Madrazo y el escandalito por haber cortado camino en el maratón de Berlín hace algunos años? Pues ahí tienes que al malogrado excandidato a la presidencia le salieron cientos -quizás miles- de fans el último domingo de agosto. -Pero hay un dios que todo lo ve- dirían los clásicos. Y ese dios llamado redes sociales se ha encargado de enjuiciar a los recién bautizados en el argot de los corredores de fondo como corta-rutas. Perfiles o fan pages en Facebook como Caza Tramposos Maratón CDMX 2017 o el que da título a la columna de hoy, han exhibido y denunciado durante toda la semana las fotos y comentarios de redes sociales de cientos de personas que ostentaron alegres en sus publicaciones el haber corrido los 42 mil ciento noventa y cinco metros…pero cuyos registros oficiales indican que solo corrieron parcialmente la carrera.

Pero bastante mérito es levantarse un domingo y trasladarse en la caótica Ciudad de México para correr 3, 5, 10, 15 o 20 kilómetros mientras la mayoría de los mortales seguimos dormidos, ¿no? dice mi compadre. Pues si, está bien…. pero está mal, decía mi hermano. El juicio no tiene mucho debate, habría que ser muy necio para defender a los tramposos: es como comprar un título universitario para ser rector, como pedir moches para todo trámite municipal si eres el cónyuge de la tesorera, cómo ser proveedor del ayuntamiento o del gobierno estatal siendo pareja de la que jamás pudo meter en cintura el jefe del ejecutivo, es cómo crear empresas fantasmas, es como solapar empresas fantasmas desde el gobierno, ó como solapar a quienes solapan a las empresas fantasmas desde organismos empresariales. ¿Será que la feliz señora que recogió su medalla de maratonista es de las que exige que en las escuelas se reconozca a todos los alumnos por igual, así no hayan aprendido ni la tabla del uno? No vaya a ser que se traumen las creaturas porque los aplicados y disciplinados se llevan todos los reconocimientos.

El tipo que cruzó la meta alzando victorioso los brazos sin haber sudado ni pasado por lo que se sufre en un maratón, ¿Tendrá alguna relación con los que son premiados por el gobierno cuando prostituyen el pago de tenencias, licencias, placas y otros impuestos con fines electorales o recaudatorios en año de hidalgo? El chavito que con cuerpo atlético pero con cerebro esquelético se puso su outfit de corredor nomás ´pa la foto del maratón, ¿habrá conseguido en la clandestinidad de los primeros grados del crimen organizado su credencial del INE falsa cuando era menor de edad para poder entrar a los antros? Pero quizás estoy equivocado y no es tan malo cortar camino en la vida. Porque al final lo único que se reconoce en este mundo matraca es lo tangible, lo material, lo que se ve.

Pero de cualquier modo aplaudo a quienes han tenido la civilidad de señalar a los tramposos del pasado domingo, porque he sido testigo de cómo muchos amigos míos se preparan física y mentalmente para correr un maratón y no estoy de acuerdo en que una sarta de güevones inmediatistas se trepen a un podio que tanto les cuesta escalar a muchos. ¿Ya se cansaron? Ese el nombre del grupo de corredores que desde su indignación por el fraude deportivo de los corta-rutas, hace una denuncia social con un gigantesco trasfondo cultural que nos pone a todos el ejemplo de cuál es la fórmula para erradicar la corrupción: señalar a quienes corren en la misma pista que nosotros, hacerles el vacío social, mofarnos de ellos en sus caras y exhibirlos como lo que son: unos malos mexicanos.

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